El cuello de una remera se deforma principalmente por dos hábitos: sacártela tirando desde el cuello (en vez de agarrar desde abajo) y colgarla de un ganchito por esa misma zona. El elastano de la costura del cuello cede una vez, dos veces, y a la tercera ya no vuelve a su forma. No es un defecto de la prenda — es física textil pura.

Los 4 hábitos que salvan un cuello

  1. Sacátela agarrando el ruedo de abajo y tirando hacia arriba, no estirando el cuello hacia adelante. Cambia todo.
  2. Doblada, no colgada. El peso de la tela colgando de un aro de tela estira exactamente la zona más débil.
  3. Si la colgás, que sea de la parte de abajo (doblada por la mitad sobre el ganchito), nunca de los hombros ni del cuello.
  4. Lavado del revés y sin centrifugado agresivo — la fricción del lavarropas también afloja las costuras.

¿El cuello se puede "arreglar" una vez estirado?

Un poco, con un secador de pelo en modo frío tensando suavemente la tela mientras la sostenes por los bordes del cuello. No es magia, pero ayuda a que recupere algo de forma. La prevención sigue siendo mejor que cualquier tutorial de último momento.

Remeras que aguantan mejor el paso del tiempo

Los cuellos tipo ribb (con más elastano en la costura) recuperan mejor la forma que los cuellos lisos. Nuestras remeras classic y oversize llevan esa terminación en el cuello — no es casualidad.

Preguntas frecuentes

¿Las remeras oversize sufren menos este problema?

Un poco, porque el cuello suele ser más ancho y se estira menos al sacártela. Pero los mismos hábitos de cuidado aplican igual.

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